A los 13 años ya me había dado cuenta de como se manejaba el mundo. Con un enfoque un tanto inocente cantaba, "venganza de pobres" como si fuese el vocero de una generación que se iba a revelar al flagelo que el consumismo provoca en la gente que, si bien no se muere de hambre, no se podía dar el lujo de comprarse ropa todos los días, ni artículos electrónicos de vanguardia, que en esa época lo mas que podías tener era un marcianito que reproducía cedes y casetes. Sin embargo, mis alaridos sordos y sin acompañamiento musical retumbaban en mi cabeza como un espectáculo millonario de luces y multitudes, así que decidí largarme a escribir cualquier pensamiento fugas que tuviese un asomo poético retorico e incluso metafórico; siempre crudo, y azul oscuro pensaba de la siguiente forma: "cuando estoy en mi cama veo una gran verdad, un obst´culo siempre me impide llegar al cielo".
Luego de que Argentina entrase en la crisis del 2001, pude ver con mis propios ojos la venganza de los pobres, de los pobres diablos. Personas con trabajos fructíferos saqueando lujos de tiendas de bajos ingresos. Una confusión total.
"Esto va a figurar en los libros de historia", me decían. "Ajá", decía yo, y cambiaba el canal a Mtv. De hecho, cuando se cayeron las torres gemelas, mi único pesar era que no iba a poder ver mtv en todo el día. Algo curioso fue que ese mismo día, linkin park estrenaría su vídeo "In the end". "Precioso" pensaba.
Tiempo siguiente, una crisálida mental me atrapo, y circule mi vida en piloto automático, observando desde la parada del colectivo a la raza humana como si fuese un científico observando a los monos, deseando que se los lleve el diablo, que desaparezcan de la faz de la tierra. A menudo me encerraba en mi habitación, escribía situaciones confusas de suicidio injustificado (como si se pudiese justificar de todas formas) personas encerradas en mares de ondas sonoras. Mucha negatividad fue plasmada en un montón de hojas desordenadas y mal escritas. Y aunque siempre roce el satanismo, jamas recurrí al esoterismo. Grité en una banda Nu Metal, e incursión en el dúo electrónico, pero jamas me considere músico. Leí una cantidad moderada de libros de grandes pensadores e intelectuales, pero jamas me considere uno. Mi historial de pensamientos es en su mayoría cuarto creciente, pero no soy una persona negativa. Soy socialmente relegado, sin embargo conozco demediadas personas. Y ahora desde hace algunos años he podido salir de ese cascaron mental, sentimentalmente estable con metas claras y un plan de acción, recapitulando me doy cuenta, que a los 13 años pensaba lo mismo.




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